sobre la deconstrucción o la destrucción de los mandatos sexuales, del statu quo sobre el amor sentimentaloide y romanticón almibarado, de los estereotipos sexuales y de género dentro la heterosexualidad como régimen político

otra oportunidad para conseguirte el foucault para encapuchadas

otra oportunidad para conseguirte el foucault para encapuchadas

queridas amigas del mundo!
vamos a estar realizando un video sobre Foucault para encapuchadas el libro de Manada de Lobxs editado por Milena Caserola
y queríamos incluir tus dudas y preguntas en nuestros videos
mandanos tus preguntas dudas insultos o cuestionamientos a
https://www.facebook.com/pages/Foucault-para-encapuchadas/651993614869082?ref=bookmarks
el libro te lo bajás de acá https://archive.org/details/pdfy-9fqSBuPuLFRz0D7Hazr o se lo encargás a La Periférica Distribuidora más barato

gracias por difundir esta info!

  1. Devenir manada

Este libro es una acción.

Robin Morgan

Yo es bruma.

Vanina Escales

Este libro, todos los libros, son escritos por una constelación. La constelación de este libro en particular, de todos nuestros libros en particular, podría llamarse “Ludditas Sexxxuales”, pero esta vez se llama “Manada de Lobxs”. Devenir lobxs, la loba, la puta, el perro antes de ser perro, antes de los humanos, de su domesticación, lobxs que cazan en grupo, con tácticas y estrategias -también se ha visto la imagen de un gato cuya sombra era un lobo, gato que sueña ser lobo-, lobx sin género, con su organicidad desterritorializante, sus anomales, sus estepas, “mujer-loba solitaria” que elige no matar (animales no-humanos) ni amamantar (animales-humanos). Y aunque parezca un libro, todos nuestros libros -de cuando los libros venían a modificar las imágenes del mundo y crear nuevos otros mundos-, se trata más bien de una invitación a una fiesta, una línea de fuga de la fuga del control y del disciplinamiento entristecedor heterofascista que incluso nos coopta con esos deseos de ser alguien en esta vida, reconocimiento, trascendencia, prestigio, tener un nombre: de las famas la única que nos interesa es la mala.

Sin embargo, siempre habrá el policía que pregunta quién sos o qué sos, cuántos -ya nos cantó el profeta Evaristo de La Polla Records: “Quieres identificarnos, tienes un problema”-. ¡Qué pregunta obsoleta y sin relevancia aquella de la identidad, siempre concepto de circunscripción de la realidad a cuadros de referencia tales como documento o pasaporte o huellas digitales (y todo el mundo sabe quiénes son los encargados de tomarte los datos y pedirte los documentos…), que hace pasar la singularidad de las distintas maneras de existir, de las formas-de-vida, por un solo y mismo marco identificable, que pone coto a los agenciamentos múltiples, a las potencias, que prescribe cómo comportarse e ingresa -subrepticiamente y por la fuerza- las potencias a la moral. ¡Qué enorme alegría entonces que no se sepa quiénes somos, que no seamos como dicen que somos quienes parecen saber qué o cómo somos, que no se pueda decir de nosotras que somos UNA, que Yo ya sea muchas y que nadie sepa cuántas!

Hemos dejado de intentar adivinar el enigma que atormeta a Edipo: Quién soy, quién soy, oh dímelo, oh dímelo ¡Zaratustra, Zaratustra, descifra mi enigma! Huimos y saltamos los límites de nuestra persona propia, de la sedentariedad, del estado civil para atravesar los espacios del cuerpo sin fronteras, y vivir en la movilidad deseante más allá de la heterosexualidad, más allá de la heteronormalidad, sus territorios, sus repertorios. Más allá sin síntesis, sino contra. Porque todas las fuerzas que nos habitan tejen una existencia singular, expresada abiertamente como provisoria, revocable, insignificante, inesencial, irrelevante, alegre y potente. Devenir cualquiera porque cualquiera que se abra a la multiplicidad, y se exponga a merced de los encuentros puede devenir con y en nosotras, y nosotras en ellas.

Impedir, entonces, por cualquier medio, ser fijadas, identitariamente, travestirnos para la guerra contra el heterocapitalismo y no dejarnos caer en la seducción de ser aceptadas, toleradas, invitadas a ser alguien legible y de Bien, inventarnos -como ludditas- líderes ficticios, ficcionales, literarios, personajes conceptuales, disolver el Yo en las manadas, gambetear la circunscripción hasta como oposición, fugarnos como esclavos negras de las coordenadas del territorio de los bio-hetero-poderes. Salir, por fin, a los encuentros que nos harán más libres -es decir, más potentes-, cuestionar lo dado, vivir existencias que perviertan la heterosexualidad como régimen político, sospechar del deseo y así devenir caries de la estructura molar: que se les pudra la boca al mascullar nuestros nombres. Decir “No” y dejarnos caer, perder la importancia personal, y el relato autobiográfico:autor”, “esa figura en la que se concretan la individualidad, la genialidad, la heroicidad, características del sujeto moderno”, que hace importante o banal un libro según la afinidad que tengamos con el ethos de su demiurgo y no con las potencias que ese texto estimula en quien lee. Producimos aquí mediante esta escritura una forma de hacer y de deshacer-nos.

(Des)afortunadamente muchas de las manos que compusieron estas piezas hoy tal vez se encuentren tocando las teclas y las partituras de las instituciones y/o las tonadas de los instituidos, incapaces de encarnar en su presente aquello que se ha escrito, llenas de resentimiento, desafectación, de miedos, de impotencias. Curadores, comisarias del arte, artistas, hippies, envidiosas, licenciaditas, poetas… Han muerto para nosotras, sin ninguna nostalgia. Lo único que no cambia es el cambio, tal vez nos las volvamos a encontrar, y tal vez sea como enemigas, lo cual sería más digno que el niguneo desafectado de su reterritorialización humana. Nos gustaría poder decirte también que quién se pone a fugar sabe y tiene adónde llegar para no extraviarse o enredarse en las redes del poder por el camino… pero no sería cierto. Nos gustaría también decirte que todas entendimos que la abolición de la propiedad privada no significa ir a la casa de tu amiga y robarle las tazas, ni que la ausencia de autor y de noción de derecho nos lleve como campesinas medievales sin retorno al territorio dominado por un señor feudal y su derecho de pernada. Conviene comprender que la amistad es transitoria, y que muchas de nuestras amigas volverán a morir entre las redes y los tules de las zonas de confort que las abrazarán en las formas conocidas por todo el mundo, y que ya nadie rechaza. O casi…

Mediante estas palabras, deseamos existir iracundas de piernas abiertas a las sorpresas, para hacer un triángulo de jiu-jitsu y arrancarle la cabeza a quien intenta propasarse como si fuéramos mantis religiosas, pero en el mismo movimiento invitar a la amistad como forma de vida en el arte de las distancias y las proximidades. Todo lo que hemos creado es el proceso de agentes colectivos de enunciación como un campo de intensidad contra la identidad relacionada al reconocimiento, al narcisismo, la reterritorialización edipizante de las matrices heteronormativas más coercitivas. Es menester romper con las máquinas de producción de personas individualizadas y la diferencia binaria de sexos para poder vivir un proceso de singularización, es decir, la reapropiación no sometida de la subjetividad.

No nos hemos olvidado de dónde partimos, nuestra tierra es siempre el borde y el margen. Inventamos un nuevo juego, para jugar con nuevas cartas, por fuera del campo del control del heterocapitalismo que circunscribe nuestras potencias al simple estado de tolerancia de la anormalidad, o aceptación de la variable menor. Precipitamos devenires desde el margen prohibido, visitamos en nosotras la huésped más inquietante, jamás normales, y ya no anormales, jugando por dinero al tarot como croupier de casino, somos apostadoras fuertes, contra las grandes máquinas de producción de la subjetividad deseante. De a ratos, pegamos el batacazo, hacemos saltar la banca, cada vez que nos hacemos una nueva amiga que delira la locura compartida. Y muchas veces, fracasamos. Pero nos cuidamos de hacer de la derrota una barricada política, embebidas en resentimiento e incapacidad. La derrota, que no es lo mismo que el fracaso, el cual portamos como pase hacia la deserción de este heteromundo.

Y como de todo esto hablan estas páginas, de nuestros devenires, los que fueron, los que son, los que están siendo, no podemos sino decirles que como ustedes no somos nada, nada más que un hic et nunc que lucha -y muchas veces acierta- en no dejarse ceñir, ni atrapar, ni capturar por las distintas máquinas de la heterosexualidad como régimen político.

Portamos las verdades de las potencias de nuestros cuerpos incrementándose, ya mismo todas juntas, todas las que sean capaces… desertando, yéndonos al desierto, donde crece la vitalidad, a encontrarnos con vos.